El cambio climático se ha consolidado como un riesgo sistémico de gran magnitud que trasciende fronteras y sectores económicos. No se trata solo de fenómenos meteorológicos extremos, sino de una transformación profunda que amenaza la estabilidad de los mercados, los activos y la confianza de inversores y ciudadanos.
En este artículo, exploraremos cómo los riesgos físicos y de transición afectan a las instituciones financieras, qué herramientas existen para evaluar su impacto y qué respuestas regulatorias y prácticas pueden garantizar una transición resiliente.
Riesgos Físicos y de Transición: Un Panorama Completo
Los riesgos climáticos se agrupan en dos categorías principales. En primer lugar, los riesgos físicos provienen de eventos extremos como inundaciones, sequías o tormentas intensas, capaces de generar pérdidas directas en infraestructuras y activos. En segundo lugar, los riesgos de transición surgen de la transformación hacia una economía baja en carbono, incluidas políticas de carbono, cambios tecnológicos y variaciones en precios de energía fósil.
Ambos tipos interactúan, amplificando la probabilidad de incumplimiento y reduciendo la rentabilidad de carteras diversificadas. Analizar su sinergia es esencial para comprender la nueva realidad financiera.
Consecuencias Cuantitativas en Instituciones y Sectores
Las instituciones financieras han registrado impactos medibles a través de diversos indicadores:
- Pérdidas aseguradas de 119.000 millones de dólares en un año, cifra histórica en siniestros.
- Elevación de la morosidad tras desastres naturales, con un aumento significativo de la PD.
- Reducción sostenida del valor de garantías y activos inmuebles ubicados en zonas de alto riesgo.
Los sectores más vulnerables incluyen el inmobiliario, la agricultura (por sequías y heladas) y las empresas de energía fósil, donde la volatilidad de precios y la presión regulatoria se combinan para elevar costes de financiación.
Herramientas y Marcos de Evaluación de Riesgos
Para abordar la complejidad de los riesgos climáticos, se han desarrollado metodologías y marcos de trabajo:
- Análisis de escenarios bajo NIIF 9 y estrés climático solicitados por el BCE y Banco de España.
- Pruebas de sensibilidad prospectiva que simulan trayectorias de temperatura y emisiones.
- Indicadores ESG incorporados en modelos de scoring y pricing financiero.
- Utilización de datos climáticos georreferenciados para dimensionar exposiciones locales.
A pesar de estos avances, persisten desafíos: incertidumbre a mediano y largo plazo, no linealidad de eventos y dependencia geográfica e industrial.
Respuestas Regulatorias y Buenas Prácticas Bancarias
Las autoridades supervisoras exigen a las entidades integrar el análisis de riesgos climáticos en su gestión de capital:
El BCE, Banco de España y la DGSFP han establecido directrices para divulgaciones financieras, provisiones por pérdidas esperadas y requerimientos de capital adicionales. El 72% de los 25 bancos globales ya considera el clima como riesgo material a largo plazo, y el 68% mejora su transparencia en reportes ESG.
El Comité de Basilea (BCBS) promueve prácticas armonizadas, mientras que informes bienales de la DGSFP y UNEP FI destacan la prioridad de evaluar tanto riesgos físicos como de transición de manera integrada.
Recomendaciones para una Transición Resiliente
Para minimizar impactos financieros y aprovechar oportunidades verdes, se sugieren las siguientes acciones:
- Implementar políticas de datos estandarizados y comparables a nivel supranacional.
- Fortalecer la divulgación de riesgos climáticos en estados financieros, incluyendo escenarios de estrés.
- Incentivar inversiones en activos con baja huella de carbono y proyectos de adaptación.
- Incorporar métricas ESG en la remuneración de directivos para alinear incentivos.
- Desarrollar alianzas público-privadas que faciliten el acceso a tecnologías limpias.
Una transición ordenada y acelerada reduce costes de financiación y salvaguarda la estabilidad del sistema financiero.
Conclusión
El cambio climático redefine el concepto de riesgo financiero. Ignorarlo equivale a poner en peligro no solo activos y carteras, sino el bienestar de comunidades enteras. Integrar de manera urgente los riesgos físicos y de transición en los modelos de gestión es clave para construir un sistema financiero más resistente y preparado para los desafíos del siglo XXI.
Referencias
- https://www.comillas.edu/noticias/que-impacto-tiene-el-cambio-climatico-en-los-riesgos-financieros/
- https://www.funcas.es/articulos/cambio-climatico-y-finanzas-sostenibles-analisis-de-la-probabilidad-de-incumplimiento-del-riesgo-de-credito/
- https://www.mapfre.com/actualidad/economia/asi-impacta-el-riesgo-climatico-en-sistema-financiero/
- https://greenfinancelac.org/es/nuestras-iniciativas/riesgo-climatico/
- https://www.santander.com/es/sala-de-comunicacion/insights/riesgos-para-la-estabilidad-financiera-derivados-del-cambio-climatico
- https://www.managementsolutions.com/es/publicaciones-y-eventos/apuntes-normativos/notas-tecnicas-normativas/riesgos-financieros-derivados-del-cambio-climatico-encuesta-sobre-iniciativas-actuales-bcbs
- https://www.youtube.com/watch?v=xwcta-Welb4
- https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/mercados-financieros/cambio-climatico-y-mercados-financieros
- https://www.esri.com/es-es/about/climate-action/overview/climate-risk-finance-insurance







